El Cuaderno de Saramago

21 03 2009

El otro día descubrí con emoción que José Saramago tiene un blog donde escribe casi a diario. Para una amante de su escritura y pensamiento es un lujo poder acceder a su “cuaderno” y descubrir en él sus ideas, su forma de ver la vida y el acontecer de su día a día. Este descubrimiento me llevó a recordar el día que tuve la suerte de entrevistarlo.

Ese día jamás se borrará de mi memoria. Yo trabajaba  para la Televisión Canaria en Lanzarote, lugar en el que vive el gran escritor. A mediodía, tras el informativo recibí una llamada de mi jefa: “Nayra, han nombrado hijo predilecto de Andalucía a Saramago y Canal Sur nos ha pedido que le hagamos una entrevista. ¿La quieres hacer tú?”. Ella sabía de mi devoción por el escritor así que no dudó en encargarme el trabajo.

No dudé ni un momento. Fui a casa, me cambié de ropa, llamé a la mujer del gran escritor, Pilar del Río, con la que debía concertar la cita y esperé que me llegasen las preguntas que Canal Sur indicara. No iba a ser una entrevista larga, apenas dos o tres preguntas, pero me daba igual, la emoción de poder estar cara a cara frente él era inevitable.

En el sillón del fondo de sentó Saramgao, yo me senté en el primero que se ve a la derecha.

En el sillón del fondo se sentó Saramgao, yo me senté en el primero que se ve a la derecha.

Concertada la hora de la entrevista con Pilar del Río, salí con Mario, amigo y cámara, hacia su casa en el pueblo de Tías. Llegamos hasta el lugar. Salió de su casa, acompañado siempre de su mujer. Nos dispusimos a ir a su biblioteca, situada en una casa contigua a la suya. Impresionante. Más de 15.000 mil libros nos rodeaban. Mis nervios no me permitían ser natural, pero intentaba contenerme.

Mario se encargó de preparar todo. Le puso el micro de corbata, colocó la cámara en el lugar indicado y dijo: “Nayra, puedes comenzar”. Ahí iba mi primera pregunta: “¿Cómo se siente tras recibir este reconocimiento?”. En ese momento, Mario me interrumpió”. “Hay un problema”, dijo con cierto aire de preocupación. “¿Qué pasa?”,  le pregunté. “No tenemos cinta”. Dios, jamás nos había pasado eso. Siempre llevábamos una de reserva. Pero justo, ese día, se nos olvidó la cinta.

Mario y yo pedimos disculpa como pudimos a Saramago, le dijimos que debíamos regresara a Arrecife, unos 25 minutos ida y vuelta.”Disculpe, de verdad, nunca nos había pasado esto. Lo sentimos mucho”, le dije yo preocupada pensando que le hacíamos perder el tiempo a un gran escritor. Saramago nos miró y sentenció: “Tranquilos, ojalá fuesen todos los problemas como éste. No se preocupen”.

Me gustó su repuesta, tenía razón. Regresamos a Arrecife, cogimos la cinta y llegamos de nuevo a su biblioteca. Le hice la entrevista, por cierto, muy ceñida al guión. En el momento en el que Mario cogía recursos para un posterior video, yo hablaba con él. Le pregunté: ¿Y se ha leído todos estos libros?. Me repondió rápidamente: “No podría. Son más de 15.000 libros, aunque me hubiese leído uno al día no hubiese tenido vida para eso”. Claro, Nayra, pensé yo un poco avergonzada. En fin…como digo no fue una gran entrevista, pero la recuerdo con emoción y cariño. Al salir de allí pensé: “Ya tengo una historia que contarle a mis nietos”.

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31 03 2009
Txema Santana

Gracias por aficionarme a su blog…

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